Aprendemos a leer etiquetas - SFoods
Leer las etiquetas de los alimentos favorece la selección adecuada de los alimentos que tomamos y, de ahí, su importancia
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Aprendemos a leer etiquetas

En el envase de un alimento encontramos información de mucha utilidad para nosotros. El área de información nutricional puede ser clave a la hora de seleccionar los ingredientes que formarán parte de nuestra dieta.Leer las etiquetas de los alimentos favorece la selección adecuada de los alimentos que tomamos y, de ahí, su importancia. Hoy compartimos con vosotros algunos datos útiles para aprender a leer las etiquetas de los alimentos que compramos cada día.

Para empezar, consultar la denominación del producto es importante, así como la fecha de caducidad del mismo, los ingredientes y modo de conservación. En el caso de ser alérgico a algún tipo de alimento, pon especial atención a la lista de ingredientes. En cuanto a la fecha de caducidad, es importante ya que programar las comidas por semanas nos ayudará a llevar una dieta variada y saludable, intentando siempre aportar a nuestro organismo todo lo que necesita. Por supuesto, el modo de conservación nos ayudará a saber qué alimentos, una vez abiertos, no deben permanecer mucho tiempo en el refrigerador.

Pasando al área de información nutricional del producto, nos detenemos en los datos relacionados con las calorías y los macronutrientes.

En el caso del aporte energético o Kcal, conviene fijarse en el aporte energético de la porción si previamente visualizamos que la cantidad que consumimos es similar a la ración que indica en el envase. Si no es así, es aconsejable hacer una estimación en base a la porción que ingerimos y, entonces, calcular el aporte energético fijándonos en las calorías que aporta cada 100 gramos. Este dato será importante si nos encontramos en un plan de adelgazamiento en el que nuestro objetivo es disminuir el número de calorías que ingerimos.

Además, el aporte total de grasas es importante por lo que no debes pasar por alto los gramos de grasas por cada 100 gramos del producto. Lo más recomendable es que no supere el 30%. Si nos interesa una dieta baja en grasas aconsejamos optar por alimentos con menos de 10 gramos de grasas por cada 100 gramos. En los casos en los que el aporte de grasas es significativo, presta atención si predominan la saturadas ya que, en caso afirmativo, estamos ante un producto desaconsejable. Por el contrario, si la mayor parte de las grasas son ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, beneficiaremos nuestro organismo. Revisa si entre los ingredientes figura el aceite vegetal hidrogenado o parcialmente hidrogenado ya que esto significa que contiene grasas trans.

Por último, es importante visualizar el aporte de hidratos de carbono por cada 100 gramos y en algunos casos, se detallan cuáles del total de los hidratos son azúcares, siendo aconsejable que la mayor parte de los productos que adquirimos no presenten más de un 10% de azúcares. Si no se describe cuáles son hidratos complejos y cuáles son azúcares o  hidratos simples, podemos remitirnos a sus ingredientes y ver si presenta azúcar, fructosa o miel entre sus ingredientes. Si figuran estos nombres en su lista de ingredientes es porque el producto contiene azúcares simples y deben tenerse en cuenta en el caso de personas con triglicéridos altos o diabetes, por ejemplo.

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